En San Vicente del Raspeig, los vecinos pagamos uno de los recibos de basura más caros de España… y lo hacemos al completo y puntualmente, confiando en que el dinero financie un servicio real.
La realidad: el sistema de recogida de residuos no estará operativo al completo hasta dentro de 18 meses. Cada recibo que pagamos cubre un servicio que aún no se presta completamente.
Esta situación no surge de la nada. La actual ordenanza que regula la tasa de residuos fue aprobada por el equipo de gobierno municipal formado por PP y VOX, que decidió aplicar el recibo completo desde el primer momento pese a que el nuevo sistema de recogida todavía no está plenamente implantado.
Contenedores desbordados, calles con basura acumulada y un servicio que avanza a cuentagotas muestran que lo que pagamos y lo que recibimos no tienen nada que ver. Los vecinos cumplen, pero la Administración falla en su parte del contrato social.
No es cuestión de civismo: es justicia fiscal. San Vicente del Raspeig tiene un recibo de basura caro, pero un servicio incompleto. Cada bolsa fuera de su contenedor es un recordatorio: pagamos demasiado por demasiado poco, y la justa indignación ciudadana no hace más que crecer.
La sombra del beneficio: mientras el recibo de la basura, uno de los más caros de España, no deja de subir, los vecinos vemos calles sucias y nos preguntamos: ¿este contrato maximiza beneficios para la empresa concesionaria en lugar de garantizar limpieza?
La pregunta es clara: ¿seguiremos pagando el precio completo por un servicio que todavía no existe? Los vecinos merecen transparencia, eficacia y un servicio que valga cada euro que pagamos.
Porque pagar el precio completo por un servicio que todavía no existe no es gestión responsable: es pedir a los vecinos más de lo que el Ayuntamiento está dispuesto a ofrecer.
Alberto Beviá Orts
Representante de Esquerra Unida en el Grupo Municipal EU-UP









































